Entré en la habitación y me extrañé al no verla allí. Entonces vi moverse algo entre el amasijo de sábanas. Cuando se volteó la vi. Más pálida, si cabe, que de costumbre, con los ojos hinchados y el pelo revuelto.
-¿Es que no sabes para que están las puertas?- Me gruñó.
-¿Para pasar notas por debajo?- Contesté burlón.
-Para llamar y para no cruzarlas cuando están cerradas, así que sal de aquí.
-La que debería cruzar la puerta eres tú ¿Estás enferma o algo así?- Pregunté extrañado por verla en la cama, desarreglada y en camisón.
Ella se incorporó y se abrazó las rodillas. Miró a las sábanas, con la mirada perdida.
-¿Ha habido problemas en Torrealta? ¿Acaso tu señor esposo...?
-Anduyn ha muerto- Me interrumpió con un susurro agónico.
Volvió a tumbarse y se dio la vuelta. Así que era eso... Qué sensación tan agridulce. Nunca había apreciado a semejante cretino, pero sabía que Rohanna le tenía en alta estima. Me senté a los pies de su cama y puse mi mano en su pierna.
-Bueno ¿Su cojera no era por una enfermedad? Se ser así, bastante...
-No- volvió a interrumpirme ahogando un sollozo.- Le han matado.
-¿Cómo que le han matado? ¿Quién se atrevería...?
-En Desembarco- Dijo volviéndose e interrumpiéndome otra vez más.
Se limpió las lágrimas de manera apresurada y me miró entristecida con sus ojos aguamarina.
-Fue a negociar a Desembarco. Ha habido una revuelta, los dragones se están peleando entre ellos y era Anduyn el que estaba allí, en medio.
Se tapó la cara y rompió a llorar. Inmediatamente me abalancé sobre ella y la abracé. Nunca había visto a aquella orgullosa mujer así. Ella se apartó, algo incomoda. Se levantó y se puso una bata gris llena de bordados. Se la anudó con fuerza y se volvió hacia mí.
-No sabía que le apreciabas tanto.
-Claro que lo apreciaba, nos criamos juntos, él me ayudó a casarme con su hermano, era mi confidente, era como un hermano...
-Y yo que soy ¿Una escoba? -Pregunté en tono jovial, tratando de animarla.
Ella reprimió un sollozo.
-No solo se trata de cuanto le quisiera, son las consecuencias de su muerte. Ahora mi marido, y mi hermano, irán a la cueva del dragón.
Exhalé el aire, comprendiendo lo que quería decir. Su marido había tomado una decisión, reuniría al ejercito e iría a Desembarco del Rey. Y yo como su vasallo debía ir con él.
-¿No es una medida un tanto exagerada para recuperar un cuerpo?
Rohanna se sentó a los pies de la cama y suspiró.
-Anduyn estaba en Desembarco negociando el matrimonio de su hermana con el príncipe, por eso estaba allí. Y Farah aún está allí.
Farah. Sentí un pequeño vuelco en el estómago y apreté los dientes. Me giré rápidamente y salí de la habitación.
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